Palmarés

Como estamos en agosto, y con un calor sofocante además, actualizo el blog con algo un poco más fresco que de costumbre, y que tal vez satisfaga la curiosidad de alguien: el palmarés de concursos que tengo hasta la fecha.

Aprovecho también para comentar cómo va un poco todo esto, para quien no lo sepa. Aparte de los consabidos ganadores y finalistas, que pueden ser ex-aequo (compartidos), existen otras categorías, como la de mención, que es algo así como 'en ningún caso te damos dinero pero valoramos tu trabajo y lo recomendamos para que alguien lo publique', y también la de accésit, que es algo similar pero no exactamente igual, pues el accésit es algo así como la medalla de cuarta categoría.

Ya se sabe eso que se dice de que mejor medalla de oro o de bronce que de plata, por eso de que el oro es lo mejor y el bronce implica alegría por haber conseguido entrar en el podio. En los certámenes es algo parecido con ser ganador y ser accésit, pero no es algo que personalmente haya pensado nunca. Ser escritor es una carrera de fondo y todo premio, sea el que sea, ha supuesto siempre una tremenda alegría para mí, pues es algo más que poder añadir a mi trayectoria.

Por otro lado está el asunto del premio económico y el trofeo. Por desgracia, muchos premios de habla hispana no están dotados económicamente, y el motivo es sencillamente que no hay dinero para ello. Pero muchos otros sí, y haberlos ganado no sólo es una alegría, también una tremenda satisfacción por la sensación que supone saber que estás haciendo algo que merece ser remunerado. Por otro lado están los trofeos, algunos preciosos, y muy bien hechos, y de los que conservo un gran cariño. En cosas como esta, que parece un detalle nimio, también se puede ver el amor que los convocantes de un concurso sienten por el género.

Si tuviera una queja con los concursos de habla hispana, es que no se conceden a lo publicado, sino que se publican después de concederse. Me explico. Cuando los autores participamos en un concurso, tenemos que jugárnosla a una carta, mandar un libro o relato y, en todas las bases o en casi todas, comprometernos a no publicarlo en lo que ese concurso no haya sido decidido. Eso puede suponer meses, a veces medio año, a veces incluso más, de espera tras la cual, si no se ha obtenido nada, uno piensa en todo lo que pudo hacer con esa obra.

Hay concursos, sin embargo, que se otorgan a lo publicado: es algo así como una recompensa extra por un esfuerzo que ya se ha efectuado y se valora. Estos concursos son de los pocos y los que más debería haber para garantizar una literatura sana, porque implia que existe corriente de publicación, aunque sea amateur. Algunos de estos premios son, por ejemplo, el Ignotus o el Internacional de las Editoriales Electrónicas.

Por último, hay que hablar de un tema peliagudo que nadie dice nunca: ¿y los no ganados? No lo duden, pasé y paso por muchos. Muchísimos. A todos los autores les pasa así. Por muy bueno que uno sea, no siempre se encaja con los gustos de un jurado, o simplemente se puede coincidir con mucha gente muy buena también. Desde luego, algo obvio es que si se es malo la probabilidad de ganar es cero; pero si se es bueno, y usando las matemáticas, yo la estimaría en torno a un 1 o 2%. Muy baja, desde luego, pero mucho más alta que la de la lotería o la quiniela (que son abismalmente pequeñas).

Aun así, hay diferencias y similitudes con una quiniela. Lo primero es que esto es azar hasta cierto punto, pues también influye la calidad de lo que escriben. Lo segundo, y lo más importante, es que igual que con las quinielas, no debe nunca uno perder la esperanza de ganar. El mundo de los certámenes es durísimo porque no importa la memoria ni los años que uno lleve, siempre es como la primera vez, pues se participa con seudónimo, para garantizar igualdad de condiciones. Por eso no hay que desesperar,ni rendirse jamás.

Como ejemplo, decir que estuvo a punto de pasarme. Durante muchos años no gané nada de nada. Llegué a pensar que no merecía la pena que siguiera intentándolo, que si no ganaba es que era malo y punto. Nunca piensen así. Perseveren, inténtenlo. Por supuesto, asuman que la mala suerte podría estar de su lado. Pero piensen que vale mucho más el que no se rinde en toda su vida que el que lo intenta, lo consigue a la primera y no le da luego valor al triunfo. Personalmente, por lo menos, siempre estaré más orgulloso de los primeros.

Lo importante es luchar, no ganar o perder. No olviden nunca eso.


Y ya sin más rollo, la lista:

Ganador del Premio UPC de Ciencia Ficción 2006 con ‘El informe Cronocorp’ (el libro fue ganador de un Premio Ignotus en el 2008)

Ganador del IX Certamen de Narrativa Corta Villa de Torrecampo con ‘Donde usted quiera llegar’

Ganador del II Premio Internacional de las Editoriales Electrónicas, categoría relato, con ‘Algunos deben caer’

Finalista del XVI Premio Pablo Rido con ‘Géminis’

Finalista de los Premios Andrómeda de Ficción Especulativa 2006, categoría relato, con ‘Reiskolem’

Finalista del III Concurso de Relatos Científico-Literarios ¿Te atreves…? con ‘Qué sencillo es ser cartero y qué difícil es ser viajante’

Finalista del I Concurso Vórtice de Fantasía y Terror 2005 con ‘Coches azules’

Accésit en el I Concurso Monstruos de la Razón, categoría terror, con ‘El Superviviente’

Accésit en el II Premio Internacional de las Editoriales Electrónicas, categoría ensayo, con ‘Guía del Autoescritor Galáctico: El Bien’

Relato: La Esfera de Cyril

Este mes ha sido publicado un nuevo relato mío en una revista. Su nombre es 'La Esfera de Cyril', y la revista es NM, en su número 13.

La historia se centra en la conferencia que da un científico de cara al público, y en la que presenta un aparato tan sorprendente como útil: La Esfera de Cyril, llamada así en honor a su padre, un artefacto capaz de alterar el tiempo para... ¿para qué? ¡Tendréis que leerlo para averiguarlo!

Enlace a Nuevomundo 13

Podéis descargar una versión imprimible y números anteriores de NM (en muchos de los cuales también aparecen relatos míos, y algunos de mis favoritos de hecho) en:

Listado de números de Nuevomundo (NM)

¿Qué tal algo MUY corto?

Me he sumado a la (inmensa) lista de autores que han publicado en dos fantásticas iniciativas que circulan por la red: 'Breves no tan breves' y 'Quimicamente impuro'.

Breves no tan breves publica relatos entre 150 y 1000 palabras. Químicamente impuro publica relatos entre 40 y 139 palabras.

En el primer caso, el relato publicado, 'Apocalipsis 23, 1', tiene un total de 264 palabras. El segundo relato, 'Contra el orden establecido', tiene 96 palabras. ¡No hay excusa para no leerlos!

Apocalipsis 23, 1

Contra el orden establecido

Existe, además, un tercera y final iniciativa complementaria, 'Ráfagas, parpadeos', que publica relatos ¡de 39 palabras o menos! En este blog, de hecho, ya he participado con numerosas contribuciones, unas 51 a día de hoy. Si queréis leerlas, hay un cómodo buscador en la web que ayuda a encontrar a cada autor:

Clic aquí para acceder a Ráfagas, parpadeos

En el futuro apareceré en muchas más ocasiones en las tres páginas, así que estad atentos a las novedades.


Clic en la imagen para saber más de The Jammers, el nuevo libro de Magnus Dagon

Balamb Garden

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Si no te basta con leer a Magnus Dagon... ¡ahora también puedes escucharle! (pincha en el logo para acceder a la web)

Todos estos frikis pasaron por aquí

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