La revista de nueva creación Sci-Fdi acaba de nacer y sacar su número 1, que podéis ver aquí. Y en ese número 1, hete aquí que aparezco con un relato de ciencia ficción que, por cierto, es de mis favoritos, llamado Virtuanet, y que podéis leer acá.
Este relato trata de una mujer que se ha quedado sola por completo dentro de un mundo llamado Virtuanet, una versión moderna de Internet completamente virtualizada, donde se hacen literales metáforas obvias como el bloc de notas, la papelera de reciclaje o navegar, y otras no tan obvias como los firewall o los virus gusano.
La realidad es un páramo muerto debido a un cataclismo global, motivo por el que la protagonista vive permanentemente enganchada a este mundo irreal y vacío, con la esperanza de encontrar a alguien más que esté vagando por Virtuanet. ¿Lo encontrará? Tendréis que leerlo para averiguarlo...
Virtuanet publicado en Sci-Fdi
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Los Siete Secretos del Mundo Olvidado y Sherlock Holmes
Han pasado quince días y toca nueva actualización de Los Siete Secretos, que coincide, además, con la última del presente año 2009, y nos pone en la recta inicial del año en que este libro saldrá a la venta.
Ya en el último post, que hablaba de viajes, adelanté que hay ciertos aspectos de la personalidad de Susan Spector, la protagonista de este libro, que la hacen asemejarse a Sherlock Holmes. Pero por supuesto, no son todos...
Uno en el que ambos más se parecen es en su actitud curiosa e inquisitiva, y que ambos son grandes investigadores en sus respectivos terrenos de estudio. En el caso de Holmes es la criminología, mientras que en el de Spector es la arqueología. Eso no resta para que, en el caso de ambos, tengan otros intereses alejados de esas disciplinas.
Además de eso, ambos no tienen una, precisamente, fantástica capacidad de relacionarse con las demás personas, aunque los motivos por los que sucede así son muy distintos (ya veréis por qué ocurre de esa manera en el caso de Spector), pero se centra en un denominador común: ambos son más teóricos que prácticos.
Otra cosa que tienen en común es un confidente. Si bien Holmes tenía a Watson como compañero de fatigas, y él era el narrador de las historias y conseguía que empatizáramos con él, en este libro ese papel, narrador incluido, recae en el Sargento Goran Rex, inseparable compañero de Spector que, al igual que el buen doctor de Baker Street, sigue fiel a ella incluso cuando a veces no entiende del todo bien con qué propósito lo está haciendo.
¿Diferencias entre ambos? Hay una muy acusada e importante, y creo que definitiva: su caracter con respecto a los demás. Mientras que Holmes es un engreído en muchas ocasiones, e incluso bastante orgulloso, Spector es el extremo completamente opuesto. Es tremendamente bondadosa, a veces tan buena persona que esa postura la mete en numerosos problemas. Esa cualidad, por supuesto, está sujeta a peculiares e interesantes matices, que iréis conociendo a medida que avanza el libro, y no deseo desvelaros aún, pues será mejor que lo leáis por vosotros mismos.
Y por esta vez, es suficiente. La próxima actualización es un secreto: estad muy atentos. ¡Hasta dentro de quince días!
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Gizmo-San Feedback, publicado en Libro Andrómeda
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Nocte de paz, antología de microrrelatos

Nocte de Paz: http://www.edicionesefimeras.com/noctedepaz.html
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Relato 'El Muro' aparecido en la revista Fábula
Subiendo un peldaño más en la ardua batalla por el reconocimiento, un relato mío, El Muro, ha aparecido en la revista Fábula. No sólo es esta una revista con un gran acabado y colaboraciones muy sonadas del mundo de las letras, su temática de literatura genérica supone también un gran triunfo al haber logrado publicar un relato allí.
Si queréis leerlo, tendréis que comprar la revista. El índice del número actual está aquí.
Y no olvidéis que este viernes, ¡seguimos de gira con Silent Hill! En Madrid, en el transcurso de la feria Expogamer, como ya dije acá. ¡Os espero!
Etiquetas: relatos
Los Siete Secretos del Mundo Olvidado y los viajes

Como cada quince días, llegó el momento de contar algo más sobre Los Siete Secretos. Ya en veces anteriores, como esta y esta, hablé de que muchos de los videojuegos que por aquella época me tenían fascinado, como The Dig o Indiana Jones and the Fate of Atlantis, dejaron una huella importante en el libro. Pero digamos que estos juegos me influenciaron al mismo tiempo que estaba escribiendo el libro.
También conté aquí cómo, tiempo atrás, ya había tenido la idea inicial para hacer el libro como resultado del hecho de que me encantan los monumentos y todo lo que tenga que ver con los misterios del pasado, y que muchos amigos enriquecieron el germen inicial con sugerencias que fui ampliando y puliendo.
Pero tuvo que haber un punto intermedio en el que pasara de apuntar ideas a escribir como un belloto de domingo en domingo, y ese punto de inflexión, el instante en que dije 'hasta aquí tengo ya muchas notas, llegó el momento de escribir' fueron los viajes que hice por esas fechas.
Antes del año en que escribí Los Siete Secretos no había viajado en avión más que una vez en toda mi vida, y aparte de eso fue para ir a Mallorca y encima no tenía recuerdo alguno de ello. Por eso tenía la sensación de que era un poco absurdo hablar de un libro de viajes sin haber hecho ninguno. No quiere decir que no pudiera hacerlo, pues evidentemente nunca he ido al espacio y me he hartado de hablar sobre ello miles de veces. Pero ya que tenía la sospecha de que tarde o temprano acabaría saliendo de la península, pues prefería esperar, la verdad.
El primer viaje que hice fue a Bruselas. Muchos conocidos míos, por cierto, menosprecian Bruselas. A mí me encantó, no sólo por el recuerdo imborrable de que sería para siempre el primer país extranjero que visité, también porque tenía un encanto europeo en su clima gris que de algún modo me atrajo.
Fue por eso que quise homenajear esta ciudad de algún modo, y lo primero que pensé fue en incluirla en Los Siete Secretos, que, por cierto, no tenía ni nombre por aquel entonces. Pero no sólo me limitaría a sacarla y punto. La convertí en la base de operaciones de la protagonista, Susan Spector. Si Holmes tenía su cuartel en Londres, Spector lo tendría en Bruselas. Pero no contaré más sobre esto ahora. (por cierto que luego Bruselas tuvo un papel muy importante en uno de mis relatos de terror, Más allá del Mar de Medianoche, pero dado que por desgracia aún es inédito y sin visos de pronta publicación, no hablaré de ello demasiado).
Luego viajé a Cuba, y aquí fue cuando se desencadenó en mí el deseo irrefrenable de escribir este libro cuanto antes, pues en La Habana fue donde aprendí lo que implica estar en un lugar tan tremendamente alejado de aquel donde naciste. Todo allí me parecía alucinantemente nuevo, ¡hasta el cielo era de otra manera!, y sobre todo se encendió en mi interior, no sólo el deseo de viajar más, también de hablar de esos viajes con un toque de romanticismo y aventura.
Dicen que los escritores sacan la inspiración para sus relatos de dentro o de fuera. En mi caso, nunca lo negaré, casi siempre ha salido de dentro. A veces, como es el caso de muchos de mis relatos de miedo, de un interior sombrío, de esa parcela del alma que a ninguno nos es del todo desconocida. Y eso es algo que durante mucho tiempo me afligía. Como si sólo pudiera sacar sombras de mi propio interior.
Con Los Siete Secretos fue distinto. En aquella época, fui muy feliz. Fue una de las épocas más felices de toda mi vida. Es largo de contar por qué, pero fue así. Y quería hablar de ello, quería ser justo conmigo mismo. Sacar lo bueno y lo malo al exterior.
Luego me ocurrieron otras cosas que, en términos emocionales, dejaron una profunda huella en el libro. Pero eso no lo diré aquí ahora. Quizás más adelante, tal vez en la presentación. Algo tengo que dejarme en el tintero para picaros la curiosidad, ¿no?
Hasta aquí por esta vez. Dentro de dos semanas, haré una comparativa entre el personaje principal del libro, Susan Spector, y alguien que ya he mencionado antes: Sherlock Holmes. En qué se parecen, pero sobre todo, y por encima de todo, en qué se diferencian. ¡Hasta entonces!
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Magnus dreams

Efectivamente, es la alucinante ciudad de Venecia, un lugar que, por cierto, en la época que he estado, otoño-invierno, resulta tremendamente inspirador para un autor de terror. He vuelto, de hecho, con muchas ideas de allí, algunas ubicadas en la propia ciudad, otras no. Por cierto que a H. P. Lovecraft le hubiera resultado tremendamente inspiradora, también. Tiene todo lo que le 'encantaba': mar por todas partes, extranjeros, ruinas antiguas...
Con esta visita ya he hecho una de las cinco cosas que quiero hacer antes de palmarla. Las otras cuatro son:
- Ver este grupo (conseguido)
- Ganar este premio (llegué a pensar que era imposible, y hay quien me llegó a decir que no lo lograría jamás, pero ¡lo conseguí!)
- Ver este lugar con mis propios ojos (complicado, pero posible):

- Y que mi nombre aparezca en las calles de alguno de los mapas de esta ficticia ciudad, igual que aparece el de muchos autores míticos de terror (posible, pero casi inalcanzable):

Teniendo en cuenta que ya he conseguido ir a Venecia, ver al grupo musical y ganar el premio, sólo me quedan dos para conseguir todos los objetivos. De modo que si a alguien se le ocurre cómo echarme un cable para lograrlas (por ejemplo, porque vive en Lhasa y me aloja o trabaja para Konami y puede enchufarme para que pongan mi nombre), ¡que no lo dude un momento!
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Dos relatos hipercortos, a concurso
Inauguramos el mes de diciembre con dos relatos muy muy cortos, menos de 160 palabras cada uno, que participan en un certamen de relatos que homenajean la obra del gran Edgar Allan Poe.
El certamen es uno de esos en los que las obras que participan son expuestas para que todo el mundo pueda leerlas, por lo que os mando un enlace para que las disfrutéis:
Relato 1: El esclavo de Cronos
Relato 2: Heather
Como son tan cortos no hay mucho que pueda comentar acerca de su trama, aunque sí que me mojaré y diré que, personalmente, Heather es el que más me gusta de los dos (todos los padres quieren a algún hijo más que a otro aunque no lo suelan decir).
También tengo preferencia por ese relato porque, como es habitual en casi todo lo que he escrito últimamente, posee una fuerte inspiración en Silent Hill, además de, obviamente, el propio Poe. Los fans de esta tremendamente psicológica saga de juegos se darán cuenta de ello sin más que ver el nombre del relato, y si tienen buena vista podrán ver más asociaciones al leerlo...
Espero que os gusten. Y recordad que este puente, como cada quince días, nuevo post hablando de Los Siete Secretos del Mundo Olvidado.
Etiquetas: relatos
