A los que tienen más de 30 años

Me llamo Miguel Ángel López y tengo más de 30 años.

Lo digo así porque parece que tengo que avergonzarme de ello. Al menos, eso es lo que parece. Para la sociedad en la que vivo, yo soy material de segunda mano, un sujeto al que ya le han pasado sus mejores momentos.

El Gobierno que controla mi país, el Gobierno para el que, de hecho, incluso trabajo con una beca (para ser becario sí soy joven) prefiere hacer que no existo. Se le llena la boca tratando de arreglar el paro juvenil (cuando muchos de esos jóvenes deberían de hecho estar estudiando), y cuando anuncia ayudas económicas, planes, incentivos... siempre es hasta los 30. Yo ya soy caso perdido, los de mi quinta mejor olvidarlos. De hecho, para este Gobierno, soy un eslabón perdido que hay que erradicar: hijo de dependiente (obrero, en suma) y licenciado y hasta con un máster. Sujetos como yo, mejor mantenerlos lejos. A Alemania, a la 'aventura', como dijeron una vez. Yo ya no puedo hacer nada por erigir este país, aunque tenga la preparación necesaria para echar una mano.

Para subir de categoría en abono del transporte público también dejé pronto de ser joven. Lo mismo para divertirme. Por algo lo llaman 'carné joven': porque los 'no jóvenes' no vamos a conciertos, ni hacemos viajes, ni gastamos en ocio. Ahora, de hecho, gasto más en ocio que cuando tenía menos de 30. Será porque antes no tenía un duro y ahora tengo poco, pero al menos algo de dinero, y propio, no una paga semanal o mensual. Pero han decidido que para incentivar el consumo yo tampoco sirvo.

Yo ya no debo divertirme. Lo que debería es tener un trabajo serio. De muchas horas, que esté bien visto por la sociedad. Consultor, Analista Senior (suena importante, pero ni sé exactamente lo que es ni me importa). Eso de perseguir mis sueños e ilusiones está ya mal visto. Hay que 'sentar cabeza' (adoro esa expresión). Y madurar, por supuesto. El alquiler es para perroflautas, una buena hipoteca es lo que necesito, de esas que me tienen agarrado de por vida. Pero así tendré MI casa. Bueno, no sería exactamente mía, lo sería dentro de 40 años. Con suerte, si no me retraso en los pagos.

Para la creatividad ya estoy pasado también. Cuando gané un premio internacional literario muy importante a los 24, fui considerado una joven promesa. Ahora no soy ni promesa. Me dijeron que si sacaba un libro antes de los 30 sería precoz. Regresamos al mismo concepto social: menos de 30 , joven, más de 30, arroz pasado. He sacado también un disco, pero como no me suicidé a los 27, como Kurt Cobain, no tiene mérito. ¿Yo despegando y él en la cima de su carrera? Soy un 'acabao'.

En mi carrera, matemáticas, mejor ni hablemos. Para obtener el galardón más importante de la disciplina, la Medalla Fields, el Nobel de las matemáticas, es NECESARIO no haber cumplido los 40 años. Porque si los 30 son el descenso, los 40 ya son directamente la decadencia. Y a partir de 40, no aportaré, yo ni nadie, nada a la ciencia. Como no lo aportaron Einstein, Fermat, Euler, Newton... ¿o era al revés?

Y aun así, no me veo en estos roles. No me siento encajar. No concibo que todo lo que me queda por hacer en la vida es tener un hijo (o la consabida parejita), criarlo y pudrirme lentamente, pasar mi testigo porque yo ya soy material pasado que no tiene nada que aportar.

Las religiones se horrorizarán de mí. Qué barbaridad, quiere vivir con tiempo prestado. Debería tener familia, descendencia. Si ya tienes más de 30, y eres mujer, ni os digo las perlas que añadirían: dejar el empleo, desvivirse para el marido...

¿Por qué me ha dado por escribir todo esto ahora? Pues no lo sé.

Será que tengo más de 30, y me estoy haciendo viejo.

9 comentarios:

Bettie Jander 4 de julio de 2013, 18:06  

Comparto por ahí :) Me parece una buena reflexión. Yo no llego a los treinta, pero ya tampcoo tengo derecho a carnet joven, ni a que no me cobren comisión de mantenimiento en los bancos, y, desde luego, debería estar buscando trabajo en Alemania ya. Y tener un trabajo serio. Es más, debería haber sido más seria desde siempre. Pero bueno...

Ánimo y suerte.

Magnus Dagon 4 de julio de 2013, 23:11  

Totalmente de acuerdo, es que ya antes de los 30 empiezan a meterte el gusanillo de 'estás de más'... y ahora, que quieren que casi nadie estudie, más aún. Disfrutar de la vida será para los universitarios con matrículas prohibitivas y pagadas con dinero de papi banquero, los demás a tener jornadas de trabajo propias de ciertos países asiáticos.

Anónimo 6 de julio de 2013, 18:46  

Hombre, que digo yo que en algún momento se deberá de dejar de subvencionar las ayudas a jóvenes y considerar que uno debe empezar a valerse por sí mismo; sea la que sea la vida que uno elija (casarse o no o tener hijos o no, eso no condiciona que uno deba valerse por sí mismo). ¿Por qué a los 30 y no a los 32? ¿Por qué la mayoría de edad es a los 18 y no a los 17 ó 19? Es un número. A los 30 uno tiene más oportunidades de valerse por sí mismo que a los 24. Otra cosa es como esté el país que ni a los 30 ni 24 ni 35, pero en algún momento el cordón umbilical se debe cortar.

cavalierdecoupe 8 de septiembre de 2013, 18:04  

Miguel Ángel,

Me ha encantado leerte. Comparto tu visión del mundo. A mí me ha pasado lo mismo. No estás solo. Pero no van a poder con nosotros. Muchos animos.

Un abrazo desde la Suiza,

Cavalier

Magnus Dagon 8 de septiembre de 2013, 18:05  

Me alegro que te gustara, ¡un saludo!

Morty Malriv 9 de septiembre de 2013, 2:03  

Qué maravilla, cómo escribes y cómo me siento de identificada, sea para bien y para mal, pero chico, con estas cosas me acuerdo de una cosa dijo una amiga de mi abuela: Si se te pasa el arroz, haz morcillas y que les den.

Te acabo de descubrir y ya me encantas.

Magnus Dagon 9 de septiembre de 2013, 9:11  

Pues te agradezco mucho los comentarios, y que te guste la manera en que escribo. Es algo que me hace sentir muy contento, de verdad lo digo, de todo corazón :)

¡Un saludo!

accuarelaazul 30 de noviembre de 2013, 16:20  

Me ha gustado tanto leerte Magnus! y todas las demás respuestas.
Vengo como la voz de la esperanza me remito a mi memoria histórica de los 30, 20...Lucha, inquietud, sin medios, aspirando libertad, persiguiendo sueños.
Intentando imaginar que sería de mí a los cuarenta y pico. Sí, tengo hijo, pareja y cuesta infinito cuando vienes de casa pobre, pero de verdad, es posible no cambiar.
Y chicos, me llamo Olga, tengo 44 tacos ya! me ilusiono por todo, persigo mis sueños, vivo y mal vivo, pero soy la misma persona que era a los 30.
Claro que tengo un trabajo serio! pintora y profe de arte, (en ocasiones tengo sueldo, en ocasiones veo..) Autónoma, esos que no tenemos derecho a nada.
Pero por difícil que esté, jamás, jamás tiraré la toalla. Magnus me encantan tus trabajos y tu pasión. He dicho.

Magnus Dagon 30 de noviembre de 2013, 18:14  

Gracias Olga, pues eso, a dar caña y guerra aunque creen que ya no servimos para nada :)

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