Mis dibujos secretos

Hace un millón de años, yo no era yo. Era una persona completamente distinta. Era una persona tan distinta que a veces me cuesta reconocerme en ella. No escribía ni tenía la menor intención de hacerlo, tampoco cantaba en ningún grupo (aunque la música ya me encantaba), y tampoco tenía más conocimientos de matemáticas que los que el instituto me había otorgado. Bueno, esos y los de la carrera que estaba haciendo en ese momento.

Porque nunca hablo de esto, y cuando digo nunca, es nunca, pero hace un millón de años, fui estudiante de arquitectura en la Universidad Politécnica de Madrid. Y no pasé por allí para estar tumbado en la hierba precisamente; ese año fue el año que más duro he trabajado en toda mi vida. Fue tan duro que aún a día de hoy, cuando miro mis cuadernos de Geometría Descriptiva con trabajos sobre cúpulas y sombras que inciden en edificios de formas infernales, un escalofrío me recorre la espalda. Y eso que no conservo dibujos de Proyectos I, la bestia negra del primer curso de Arquitectura (directamente esos los destruí para siempre), o no tuve que pasarme ninguna noche en vela. Con dibujar entre seis y siete horas al día bastaba.

Pero el caso es que me encantaba dibujar. No era un dibujante de la megahostia, la gente se me daba fatal, pero para lo que hacía, paisajes y edificios, me lo pasaba bastante bien. Alguna vez me soltaba con dibujos que más que otra cosa parecen cuadros, a falta de un calificativo mejor, 'no muy alegres':



A veces intentaba imitar a los maestros del comic mientras escuchaba (por primera vez en algunos casos) a grupos como Blur, No Doubt o Foo Fighters, y como muestra este dibujo inacabado fijándome en una viñeta de Sal Buscema (está inacabado porque siempre entintaba mis propios dibujos de comic):


O a veces directamente me lanzaba por bulerías y trataba de hacer, muy mal insisto, y no es por ser modesto, mis propios dibujos de personas, en este caso un trepamuros de seis brazos:


Pero lo que más hacía y más me gustaba hacer era, de lejos, arquitectura. En el segundo cuatrimestre nos mandaron remodelar en dibujos, de manera preliminar (sin entrar en tediosos planos, sólo estudios artísticos) el Parque de la Fuente del Berro de Madrid. El tema interesante de ese parque era que está justo junto a una autopista y que posee grandes desniveles.

Tuvimos muchos ejercicios sobre ese parque, entre ellos el proyecto final, que aunaba todos, pero uno de los que más me gustó fue crear una 'pasarela' que prolongara el parque y lo uniera con la autopista. La idea era ser creativos, no cortarnos, y ahí uno de mis profesores me enseñó algo que luego aplicaría al escribir: si vas a hacer algo, mientras puedas, hazlo a lo grande. Lo decía porque, al diseñar una entrada, me limité a hacerla con cuatro bloques, y me preguntó por qué. 'Porque más serían demasiados', le dije. Y él me contestó, 'debes hacer muchos bloques, todos los que se te ocurran. Y la realidad ya se encargará de reducirlos cuando hagas el proyecto. Pero si haces cuatro ya en tu imaginación, se quedará en nada'. Esa idea, que me parece toda una filosofía de vida, me inspiró mucho, y la he aplicado en muchas cosas más; de ahí también que siempre me veáis en tantos proyectos. Porque muchos no salen, pero si no lo hiciera así, menos aún lo harían.

Para el ejercicio de la pasarela empecé con bocetos que expresaban una idea un tanto chalada que tenía, que era que el parque tenía que conciliarse con la ciudad:




De aquí evolucionó el concepto de crear un 'puente habitable', un lugar no sólo por el que pasar, también perderse, como un laberinto, y mirar la carretera, pasar de un sitio a otro por caminos elevados... tal vez incluso con tiendas. De más está decir que cuando estuve en Venecia me encantó el Puente de Rialto... El caso es que los siguientes bocetos fueron estos:



Los puntitos se suponen que representan personas... sí, no me importaba en ese momento mucho dibujar barandillas :D. Y de aquí nacieron los que presenté como estudio final. Siempre se ha dicho que me mola la ambientación cuando escribo; al dibujar no era distinto. Quería reflejar cómo podía ser un lugar así de noche, así que empleé una cartulina negra y lápices blancos y este fue el resultado:



Y estos bocetos, aunque os resulte sorprendente, fueron la inspiración para describir los edificios y el estilo de vida de Fobos, el satélite de Marte, en mi novela El Espejo de Ares, que empecé a escribir sólo un año después de marcharme de Arquitectura. Es inédita aún, pero por poco tiempo, porque Iniciativa Mercurio la tiene ya en su catálogo. Aquí incluso podéis ver su portada: http://magnusdagon.blogspot.com.es/2013/09/saco-nuevo-libro.html

No me quedé aquí y pensé un segundo diseño para la pasarela. Esta vez quería romper el tópico de la línea recta y mostrar algo bifurcado, con dos entradas por un lado y una por otro, y, dado que antes trabajé grandes bloques urbanos, opté por el camino opuesto y pensé en crear un mirador transparente que reflejara el parque (muy al estilo de la casa Farnsworth de Mies van der Rohe:


Y estos fueron los estudios preliminares y presentación final:


 



¿Por qué cuento esto ahora? Por nada en concreto, simplemente que haciendo orden he recordado esa parte de mi pasado que está ahí y rara vez cuento. Aprobar esta asignatura y todo el primer curso de Arquitectura fue muy importante para mí; no iba a continuar en la carrera (ya tenía claro que me molaban más las matemáticas), pero me ayudó mucho a forjar una fuerza de voluntad necesaria para todo artista. Mi profesor llegó a decirme (todo un profeta) que tal vez mi talento estaba describiendo las cosas con las palabras...

Por ahí guardo más dibujos marvelianos y algunos cuadros hechos a pastel, la única técnica pictórica con la que no odiaba los resultados que obtenía :D Por cierto que los dibujos superiores han sido hechos, entre otras cosas, a lapicero, carboncillo y comté, aunque a veces nos hacían dibujar incluso con bolígrafo, argumentando que teníamos que estar preparados para reaccionar donde sea que surgiera la inspiración... Sobre los otros dibujos... otro día será, cuando me dé otro arranque de retroceder al pasado :)

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dagon.magnus(arroba)gmail.com


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